Se avecinan cambios en el equipo directivo del Real Automóvil Club de España (Race) después del fallido intento de segregar el grupo de empresas. La baja asistencia de socios propietarios a las asambleas convocadas el pasado martes precipitó la retirada del plan de escisión de activos diseñado por el consejo directivo y activó la convocatoria de una asamblea general electoral el próximo mes de septiembre, que afectará a la totalidad del máximo órgano de gobierno.
Después del debate abierto, el consejo directivo optó por retirar el plan diseñado para crear dos asociaciones distintas y proceder a la enajenación del grupo de empresas. La razón esgrimida fue la “implicación minoritaria del total de socios del club (un tercio aproximadamente) para tomar una decisión de tal envergadura”.
De hecho, el número total de votos contabilizado fue de 5.815 sobre un máximo de 17.000.
Durante la asamblea general ordinaria se votaron los resultados económicos de 2010 (con 2.835 votos a favor, 2.927 votos en contra y 53 abstenciones) y los presupuestos para 2011 (con 2.784 votos a favor, 3.008 votos en contra y 23 abstenciones). El total de votos emitidos fue de 5.815.
Las asambleas ordinaria y extraordinaria han servido para verificar, una vez más, la división interna que se vive en el histórico club madrileño, cuya convulsa trayectoria no ha hecho más que beneficiar a su principal competidor, el Real Automóvil Club de Cataluña (Racc).







