Según un estudio realizado por la asociación Visión y Vida, bajo la coordinación de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) y con la participación del RACC, la salud visual de los conductores españoles es deficiente, ya que 1 de cada 4 conduce por debajo de sus facultades visuales.
El 90 por 100 de la información que recibe un conductor para tomar decisiones llega a través de los ojos. Para mejorar la seguridad vial y reducir la siniestralidad en las carreteras es fundamental, por tanto, conocer el estado de la visión de los conductores españoles. Por ello, la asociación de utilidad pública Visión y Vida ha encargado a la Escuela Universitaria de Óptica y Optometría de Terrassa (EUOOT) de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) la realización de un estudio para ofrecer a la Administración y a la sociedad en general información objetiva y contrastada relacionada con el estado de la visión de los conductores y conductoras españoles. Los investigadores de la UPC, Aurora Torrents y Jaume Escofet, profesores de la EUOOT, son los autores del estudio, que se ha realizado con la colaboración del RACC.
Los principales resultados del estudio son:
-El 24 por 100 de los conductores de la muestra presenta algún problema visual, lo que equivale a 6 millones de conductores españoles.
-Un 58,4 por 100 de los conductores de la muestra lleva las gafas con la graduación inadecuada.
-El 62 por 100 de los conductores de la muestra tiene baja sensibilidad al contraste.
-El 36,9 por 100 de los conductores de la muestra de edad avanzada presenta problemas de discriminación cromática.
-Los exámenes visuales que se realizan para la obtención y renovación del permiso de conducir son poco rigurosos y poco exhaustivos.
-Las restricciones según las capacidades visuales de los conductores a los permisos de conducir por razones de visión reducirían el número de accidentes.
Mejorar el examen de las capacidades visuales
Uno de los aspectos más relevantes de este estudio es la recomendación dirigida a la Administración sobre la necesidad de revisar el examen visual, que se realiza en el marco de las pruebas de aptitud psicofísica para la obtención del permiso de conducir. Según los autores del estudio hay una serie de capacidades visuales que pueden ser medidas con mucha precisión. Recomiendan que la normativa sea más explícita, tanto en las especificaciones de las pruebas como en lo que respecta a los valores de referencia que se utilizan. Así, por ejemplo, en las pruebas actuales no se especifica cuál debe ser el valor del campo visual normal.
Tampoco hay concreción en la normativa actual sobre qué se entiende por capacidad de recuperación al deslumbramiento ni el valor mínimo de referencia. Del mismo modo, el estudio revela que, pese a que la medida de la sensibilidad al contraste proporciona una mejor evaluación de la calidad del sistema visual, la normativa actual no establece cuál debe ser dicha medida. Otro factor importante es la estereoagudeza o capacidad que nos permite ver en tres dimensiones. Una estereoagudeza deficiente limita la capacidad de conducción en situaciones dinámicas. La normativa actual no contempla tener en cuenta la medida de esta capacidad visual. Del mismo modo que tampoco contempla el examen de la visión de cerca, aunque los conductores con vista cansada (el 60 por 100 de la población) tienen dificultades para ver algunas indicaciones del cuadro de mando del coche. Este hecho ocasiona que el conductor tenga que separar la cabeza para enfocar correctamente, distraerse de la conducción y perder segundos vitales de reacción.
Las anomalías en la visión del color tampoco están contempladas en la normativa. El 8 por 100 de la población masculina presenta daltonismo. Los conductores con esta disfunción asocian los colores de las luces de los semáforos según su posición, pero en visión nocturna se pueden confundir. Los test que miden esta anomalía son sencillos y prácticamente no generan costes. El estudio apunta la posibilidad de añadir formas geométricas diferentes a las luces de los semáforos para facilitar la identificación por parte de todo tipo de conductores.
Finalmente, el estudio constata que los conductores de edad avanzada presentan capacidades visuales inferiores al resto de la población. El informe concluye que los valores de referencia actual para estos conductores son demasiado laxos y recomienda establecer valores más elevados.
Realización del estudio
El estudio se ha realizado durante los meses de mayo y julio del año 2010 sobre una muestra de 1.027 conductores, a quienes se les realizaron una serie de pruebas para medir la agudeza visual, la estereoagudeza, la sensibilidad al contraste, el deslumbramiento, la percepción cromática y el campo visual.
FUENTE: TRAVESIA







