Según un estudio realizado por CNAE y elaborado por INTRAS, el 75 por 100 de los conductores que han asistido a un curso de sensibilización y reeducación para recuperar puntos, considera que podría haber evitado sus infracciones si hubiera recibido esa misma formación al obtener el carné.
A través de un cuestionario de evaluación a 2.613 asistentes a los cursos de sensibilización y reeducación vial para recuperar puntos, un grupo de investigación del INTRAS (Instituto Unversitario de Tráfico y Seguridad Vial), dirigido por Luis Montoro, ha elaborado un estudio, solicitado por CNAE, que se ha centrado en tres grandes objetivos: analizar el perfil de los infractores que pierden puntos, la opinión que tienen sobre la formación recibida en los mismos y la influencia de estas clases en su comportamiento como conductores.
Los encargados de presentar el estudio han sido el propio Luis Montoro, José Miguel Báez, presidente de CNAE, y Mar Cogollos, directora de Aesleme.
Perfil socio demográfico de los asistentes
La gran mayoría de los asistentes a los cursos del permiso por puntos son hombres de entre 26 y 40 años, con un nivel de estudios secundario. A medida que aumenta el nivel de estudios, aumenta la pérdida de puntos por velocidad. Sin embargo, cuanto mayor es el nivel de estudios de los conductores, es menor la pérdida de puntos por no utilizar el cinturón de seguridad y por no usar el casco.
El estado civil mayoritario de los conductores que asisten a los cursos del permiso por puntos es el de soltero o sin pareja. Si comparamos las diferencias en cuanto a infracciones entre solteros y casados, vemos que los primeros pierden más puntos por superar los límites de alcohol permitidos mientras que los casados infringen más por el uso del móvil y por exceder los límites de velocidad.
Respecto a la reincidencia, la mayoría de los encuestados no había acudido a ningún curso de recuperación de puntos con anterioridad.
Valoración de la formación recibida y de los cursos en general
Los asistentes otorgan una valoración media muy positiva a la información dada por los centros que imparten los cursos (8,64 sobre 10).
Al profesor de formación vial se le da una puntuación de 9,06 sobre 10; al psicólogo un 7,93; y a la víctima de accidente un 8,72.
El material que utiliza el formador, la organización de los cursos, y los manuales del alumno superan la valoración de 8 sobre 10 y el DVD que reciben los asistentes se puntúa con un 7,9. El horario recibe una valoración más baja, con un 6,28.
Todo esto se traduce en un nivel de valoración de la satisfacción global general de los cursos de 8,2 sobre 10. Por comunidades autónomas, los conductores de Murcia y Andalucía muestran los mayores niveles de satisfacción (9,2 y 8,7, respectivamente). En el lado opuesto se sitúan Navarra y Aragón, con un 7,6 y un 7,05.
Influencia de la formación recibida en su comportamiento como conductores
Lo que más destaca de este apartado es que tres de cada cuatro encuestados cree que si hubiera recibido esta formación cuando obtuvo el permiso de conducir podría haber evitado en alguna medida la pérdida de puntos. Ante este resultado, Mar Cogollos ha querido reiterar su petición de imponer clases teóricas obligatorias afirmando que “no hay que esperar a que infrinjan la ley o tengan lesiones” para dar a los conductores una mayor formación.
Tras la asistencia a los cursos, el 92,9 por 100 de los conductores reconoce estar más concienciado sobre la importancia de la seguridad vial y el 93,5 por 100 cree que adoptará conductas más seguras en la conducción.
El 94 por 100 de los encuestados asegura que el resto de la población debería conocer los temas tratados en estos cursos.
Fuente: travesia







