LA DESUNIÓN DE LAS PATRONALES DEL TRANSPORTE DILUYE LA PROTESTA CONTRA LOS PEAJES DE LA N-1

El transporte de mercancías por carretera ha iniciado el año con mal pie. La primera prueba de fuego para medir la salud del sector ha llegado temprano, apenas con el cambio de almanaque. La protesta convocada por el Comité Nacional del Transporte por Carretera contra los nuevos peajes para vehículos pesados de la N-1 y la A-15 en Gipuzkoa, con paros de actividad entre el martes día 2 y el viernes 5 de enero, pasó sin pena ni gloria, lastrada por las disensiones entre las grandes patronales a nivel nacional y la falta de apoyo de las organizaciones locales. Así, el seguimiento de las cuatro jornadas de huelga fue irregular, y la actividad en las carreteras guipuzcoanas apenas se resintió, siendo la normal para una primera semana de enero generalmente de poco movimiento sobre el asfalto. Pese a ello, el mismo martes el Comité Nacional del Transporte por Carretera daba por buena la movilización, con un seguimiento del 60%, según sus propias estimaciones, que no concuerdan con lo visto sobre el terreno.

La razón del fracaso de la convocatoria del CNTC es que ésta no fue avalada por la gran patronal del transporte internacional de mercancías por carretera, Astic, cuyas empresas son usuarias habituales de este tramo de la N-1 que atraviesa en canal el territorio guipuzcoano, antes de abrirse paso, a través de Irun, hacia el resto del continente europeo. Al mazazo de Astic a la protesta se sumaron también unas organizaciones locales que, pese a rechazar de manera frontal el nuevo régimen impositivo establecido por la Diputación Foral de Gipuzkoa, y que entrará en vigor el 9 de enero, no parecen dispuestos a ser los únicos en pagar los platos rotos y asumir el coste que representa tener los camiones parados una semana.

El portavoz de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Imanol Lasa, compareció el pasado miércoles en la sede de gobierno donostiarra para valorar el impacto de la huelga del transporte en la provincia /Orain Gipuzkoa

Así, Guitrans se desmarcó de estas medidas “al no compartir que el desabastecimiento o suspensión de los tránsitos de camiones, así como de las operaciones de carga y descarga, se circunscriban a nuestra provincia”.“No compartimos este modelo de protesta planteado exclusivamente en nuestro territorio, máxime cuando la mesa de diálogo con la Diputación Foral continúa abierta, si bien entendemos que cada profesional del transporte, en el ejercicio de su libertad individual, pueda adherirse al paro”, explicó la asociación en un comunicado. La patronal vasca, adherida al CNTC, es contraria a los peajes a los vehículos pesados, como todo el sector, pero lamentan que “con la medida de fuerza planteada desde el CNTC, una vez más es el transportista guipuzcoano el más perjudicado”. Por su parte, el sindicato Hiru, mayoritario en Gipuzkoa, tampoco secundó las movilizaciones. Según su portavoz Jaione Ugalde, “si la intención del Comité Nacional es presionar a la Diputación de Gipuzkoa para que no ponga en marcha el peaje llega tarde: el cobro se hará sí o sí; si la intención es presionar a los cargadores para que asuman el coste del peaje, también llega tarde: los transportistas han tenido que negociar con sus cargadores, unos lo han conseguido y otros, no”.

Pocas horas antes de iniciarse la protesta, y ya conocido el desplante de Guitrans, la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), también integrada en el Comité, hizo un último y desesperado intento por salvar la unidad de acción. “Queremos hacer un llamamiento a todo el sector del transporte de mercancías por carretera, para que secunden este cese de actividad, trasladando así a la Administración, de manera clara y contundente, que no estamos dispuestos a aceptar la imposición arbitraria de impuestos al transporte”. Para CETM, la nueva tasa a los vehículos de transporte de mercancías de más de 3,5 toneladas es una medida “tremendamente discriminatoria”, al convertir al sector en el “único responsable económico” del mantenimiento de las infraestructuras.

Otras organizaciones, como Fenadismer, sí secundaron el paro sin reservas. Su secretario general, Juan José Gil, valoró positivamente el seguimiento del paro por parte de los transportistas nacionales, “porque el objetivo que era llamar la atención a la sociedad y a las administraciones sobre nuestro rechazo a dicha medida, se ha conseguido”. Manuel Pérezcarro, de la murciana Froet, cargó contra la actitud de Guitrans, que tilda de “desfachatez”, y la de Astic, que cree “incomprensible”, siendo sus afiliados transportistas internacionales, “a no ser que tengan claro que lo van a repercutir en el precio del transporte”.

Fuente:elvigia


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